martes, 12 de agosto de 2025

Imprenta hebrea en Zamora

La edición zamorana se encuentra en 
la biblioteca del Seminario Teológico Judío 
en la Universidad de Columbia, NY. 

 

Tres fueron los libros que se publicaron en la imprenta hebrea de Zamora, haciendo de la ciudad, junto a Híjar, Guadalajara y Lisboa, una de las primeras en la península en este tipo de ediciones. Existen opiniones sobre los años de publicación de los mismos, pero no hay dudas sobre la existencia de la imprenta de Samuel e Enmanuel ben Musa:

"El tercer y último lugar en el que se sabe que existió una imprenta hebrea es la ciudad de Zamora, aunque se ignora cuándo empezó allí la actividad impresora exactamente. Solo ha sobrevivido una copia de una primera edición: el comentario de Rashi al Pentateuco (apéndice, n.º 21), impreso en1492 (1). Es significativo que Samuel ben Musa, el impresor, señale en el colofón del libro que este es el tercer trabajo que ha realizado. El colofón dice lo siguiente:

Han sido ya hechos [Pentateuco], y también oraciones a Dios [es decir, un libro de oraciones]. El tercer [libro es] el comentario principal de rabbi Salomón [rashi])."
De acuerdo con lo anterior, la fecha en la que se publica el libro es posterior a la fecha en la que comienza la actividad de la propia imprenta. (2)

Asimismo, María Fuencisla García Casar, en diálogo con Carlos del Valle, y su artículo "Nota sobre Alfonso de Zamora" (CSIC, 1987), considera que la frase "ex Zamorensium doctissima Officina" que aparece en la Gramática Hebrea de Alonso de Zamora no se refiere a la Academia Talmúdica de la ciudad, como lo afirma del Valle, sino a la imprenta hebrea y escribe: 

C. del Valle en su reciente trabajo sobre Alonso de Zamora, traduce el texto latino de la introducción de la Gramática Hebrea de Alonso de Zamora, quien la dirige al arzobispo de Toledo, cardenal Alfonso de Fonseca, la frase "ex Zamorensium doctissima Officina" como "de la doctísima academia de los zamoranos".
   
Una atenta lectura de todo el párrafo me sugiere más bien la idea de que la palabra "officina" no se refiere a la yeshivá de los zamoranos sino a la imprenta que funcionaba en Zamora desde 1482. Tal parecen indicar las palabra de Alfonso de Zamora: 'Pero como entre los españoles especialmente los zamoranos, haya estado vigente hasta ahora un estudio muy refinado de la misma lengua hebrea, ha parecido bastante pobre aquella edición de Juan Reuchlin y que podría perfeccionarse con la edición de muchas reglas'" (3)
 

Notas

1. Sobre el problema de identificarla fecha en el colofón de esta edición, véase Iakerson 2004/2005, 2:375n1. Sobre la historia de esta única copia, véase Iakerson 2004/2005, 2:377. 

2. 
Tomado de Shimon Iakerson: “Los primeros impresos hebreos de Sefarad (ca.1475–1497?)”. Biblioteca Nacional de España, Exposición Biblias de Sefarad. Diposnible online

3. Nota 9 del acápite titulado "La Yeshiva de Zamora", en su tesis doctoral La aljama judía de Zamora (siglos XIII - XV), 1989. 
   

La foto corresponde a una edición anterior del mismo libro hecha en Boloña, en 1482, por Josef Hayyin ben Aaron Strasbourg Zafarti para Josef ben Abraham Caravita. La edición zamorana se encuentra en la biblioteca del Seminario Teológico Judío en la Universidad de Columbia, NY. 

lunes, 11 de agosto de 2025

Sinagogas de Zamora, siglos XI al XV

 Muchas son las referencias a las sinagogas de la ciudad de Zamora. La única que posiblemente sobreviva hasta hoy es la de la Plaza Santa Lucía, de estilo mudéjar, en la primera judería en la Puebla del Valle (hoy La Horta), en el siglo XI. 


Bóveda en el interior de la "Bodega" 
en Plaza Santa Lucía # 10, estilo mudéjar

Primeras noticias

María Fuencisla García Casar refiere las antiguas leyendas que otorgan a la primera sinagoga de Zamora un lugar relevante entre las de la península ibérica (La familia de los Corcos, 1988, 43-44); el dato es tomado de la Historia de Numancia, atribuida a Manuel Novoa, párroco de la iglesia de San Vicente, en el siglo XVII, copiada en el XVIII, en la que se mencionan además una sinagoga en la calle Moreno y otra en la calle Balborraz, en los años de la expulsión (vol. 1, capt. 7, p. 113) 

Por su parte Cesáreo Fernández Duro en su Crónica histórica refiere que los judíos "labraron sinagoga" en el año 1094 (1:26 n1, 314-15) cuando la primera comunidad pasó de los alrededores de la actual catedral a la Puebla del Valle (hoy La Horta). Sin embargo, el historiador no apunta la fuente, lo cual nos hace pensar que visitó en persona el edificio de la Plaza Santa Lucía # 11, de arquitectura mudéjar, similar a las sinagogas de Toledo y Córdoba, el estilo andalusí que los judíos usaron para erigir sus templos. 

De acuerdo con referencias posteriores, en la judería de La Horta hubo, como mínimo, dos sinagogas, una llamada "la vieja" en el siglo XVI, en el cuadrante de la Plaza Santa Lucía, y otra "nueva" en las cercanías de la iglesia de San Leonardo.  


La plaza Santa Lucía en 1866, 
espacio probablemente bastante cercano 
a lo que debió ser en el siglo XV, 
incluidas las casas alrededor. 
Fuente: Casiano Alguacil, Ayto de Toledo, 
Colección Luis Alba


Sinagogas del siglo XV  

Asimismo, García Casar apunta que en 1411, el predicador Vicente Ferrer se refiere a una sinagoga principal en la ciudad (De la Sefarad judía, 2002, 428) mientras que en 1417, Juan II dona una sinagoga al claustro de Santa María de Dueñas (Lacave, Juderías y Sinagogas Españolas, 1992, 255) y en 1419 la familia de Juan Alfonso de Benevento dona a la iglesia otra privada, ubicada cerca de la actual Santa María la Nueva (Ruiz de Loizaga 297-98).   

A su vez, la tradición oral en la ciudad agrega las mencionadas por el párroco Nova en el siglo XVII en la calle Moreno, otra en Balborraz, no referida hasta hoy; la supuesta en el barrio de La Vega (García Casar, El pasado, 1992, 69-70), aunque tampoco sin mucha información y una última en la calle Gazapo # 5, también sin confirmar, igualmente en La Horta.   

La sinagoga mayor

En el caso de la Sinagoga Mayor, donada por los reyes católicos al Consejo de la ciudad en 1492, sabemos que se encontraba en la actual Plaza de San Sebastián, aunque Guadalupe Ramos de Castro la localiza en la iglesia románica en la actual Plaza de San Esteban (Juderías de CyL, 1988, 155-156), aunque hasta el momento no hemos encontrado otra bibliografía que apoye esta sugerencia. 

La Sinagoga de La Horta  

 

Bóveda en el interior de la "Bodega" 
en Plaza Santa Lucía # 10, estilo mudéjar

En agosto de 1971, el cronista del entonces Correo de Zamora,  Andrés Sánchez Pérez, publicó dos artículos describiendo el interior, de estilo mudéjar, del recinto al cual consideró los Baños construidos por Alfonso III, el Magno. No refiere el autor que el área de localización es, precisamente, el centro de lo que se conoce como la judería vieja o del Valle.


El investigador francés Jean Passini estudia dos baños en la parte alta del antiguo barrio Hamanzeit en Toledo ubicados en la calle San Juan de Dios (antigua calle del Horno) y en la casa del Greco (previa residencia se Samuel Haleví) (La judería de Toledo, 1998, 319-324), la arquitectura de ambas construcciones es similar a la que existe en Zamora.


Passini también anota que el mismo estilo se aprecia en edificios religiosos y civiles toledanos, por ejemplo en la iglesia del Cristo de la Luz (
1998, 324), algo que Sánchez Pérez igualmente reconoce en su artículo de 1971. 

El estilo mudéjar era el usado por los judíos en la construcción de sinagogas, Bet Midrash (escuelas talmúdicas) y casas entre los siglos IX y XII.   

 

De acuerdo con el artículo de Sánchez Pérez, la construcción se extiende a calle Zapatería hacia el Sur. La entrada por Plaza Santa Lucía, en el Oeste, tiene otra entrada por el actual Callejón del Carmen, en el Este.

Otro detalle es que la casa próxima, hacia el norte, solía tener una construcción parecida debajo y todavía conserva visible un típico arco de medio punto, haciendo pensar que, en algún momento, el edificio pudo haber sido parte de un complejo constructivo único.

La documentación histórica presenta de forma insistente a la calle Zapatería como la arteria principal de la judería vieja por lo cual no sería extraño que las instituciones comunitarias estuviesen en su perímetro y alrededores. 

En 1447, el libro de fábrica de la iglesia de Santa Lucía hace mención a la posesión de cuatro pares de casas en la judería, muy posiblemente "la vieja" donde se encuentra el templo (García Casas, El pasado..., 55) 

En un documento del consistorio en 1501, varios años después de la expulsión,  se pide hacer una carnicería en "la sinagoga vieja" (Ladero Quesada, Libros de acuerdos del consistorio, 120, n. 83), carnicería de la cual sabemos, precisamente, que estuvo ubicada en esta zona de la Plaza Santa Lucía.

Resonancias Acústicas  

En Junio de 2014 los profesores José Ignacio Sánchez y María Machimbarrena, del Departamento de Física Aplicada de la Universidad de Valladolid, demostraron mediante mediciones en el sitio que la construcción contiene resonancias acústicas, lo cual hace pensar que fue creado originalmente con propósitos sociales, ya sea como lugar de reunión comunitaria (baños, escuela) o como centro religioso (sinagoga). 


A partir de dichas mediciones, el profesor Sánchez, especialista en bóvedas antiguas, elaboró los siguientes dibujos.


Hasta el día de hoy, que sepamos, nadie había usado instrumentos científicos para crear un croquis arquitectónico del lugar o demostrar las propiedades acústicas del mismo. Están publicados en el libro Los judíos de Zamora. Una cronología anotada (Jambrina, 2016, p.19). 





Bibliografía citada 

Fernández Duro, Cesáreo. Memoria histórica de la ciudad de Zamora: su provincia y obispado, Vol. I y II. Madrid: Establecimiento Tipográfico de los Sucesores de Rivadeneyra, 1882. 

 García Casar, María Fuencisla. El pasado judío de Zamora. Valladolid: Junta de Castilla y León, 1992.
 ––––––––––. “La familia judía Corcos y su rama zamorana”. Actas del Primer Congreso de Historia Zamorana. Zamora: Instituto de Estudios Zamoranos Florián de Ocampo, 1988, 391-95.
 
 ––––––––––. “De la Sefarad judía a la España conversa”. Memoria de Sefarad. Toledo: Centro Cultural San Marcos, 2002. 425-39
 
 Jambrina, Jesús, Los judíos de Zamora. Una cronología notada, Madrid, Editorial Verbum, 2016
 
 Lacave, José Luis. Juderías y sinagogas españolas. Madrid: Editorial MAPFRE, 1992.
 
 Ladero Quesada, Manuel F. “Apuntes para la historia de los judíos y los conversos de Zamora en la edad media (siglos XIII-XV)”. Sefarad 48.1, 1988, 29-57.
 ––––––––––. Libros de acuerdos del consistorio de la ciudad de Zamora (1500-1504). Zamora: Ayuntamiento de Zamora, 2000.
 
 ––––––––––. “La expulsión de los judíos fue una de las causas de la decadencia de Zamora”. La Opinión de Zamora. 6 de Julio, 2006, disponible online: http://www.laopiniondezamora.es/zamora/1580/manuel-fernando-ladero-quesada-profesor-historia-medieval-uned-expulsion-judios-causas-deca-dencia-zamora/159485.html
 
 Loizaga, Saturnino Ruiz de. “Documentación Vaticana referente a la provincia de Zamora (siglos XIV-XV)”. Anuario Instituto de Estudios Zamoranos Florian de Ocampo, Zamora, No. 24, 2007. 287-307.
 
 Markman, Sidney David, Jewish Remnants in Spain: Wanderings in a Lost World, Scribe Publishers, 2003. 
 
 Ramos de Castro, Guadalupe. Juderías de Castilla y León. Zamora: Fundación Ramos de Castro, 1988.


El sacricifio de Isaac (Akeidat Yitzchak, 1522), de Isaac Arama (1420-1494)

Isaac ben Moses Arama fue un filósofo y talmudista nacido probablemente en Zamora donde, en su juventud, tuvo su propia academia talmúdica; de aquí pasó al Reino de Aragón, Tarragona, Fraga y por último a Calatayud, de donde salió a Portugal con su hijo Meir (fallecido en Salónica en c1545) en 1492 y de aquí a Nápoles, ciudad en la que falleció en 1494 (sefaria.org)

El apellido Arama es un topónimo correspondiente a una población en Gipuzkoa, en el país Vasco. Además de Akeidat Yitzchak (Sacrificio de Isaac), el autor escribió Ḥazut Ḳashah (Una visión incómoda)
 y Yad Absalom (La mano de Absalom). En su obra se encuentran referencias a Abraham ben Shem-Tov Bibago, uno de sus contemporáneos. 

La primera edición de 
Akeidat Yitzchak (Sacrificio de Isaac) su obra más conocida se publicó en Salónica, en 1522.  Arama ejerció una gran influencia en Isaac Abravanel (1437-1508), quien lo cita sin nombrar en varias de sus obras.  

Es a Isaac Arama a quien debemos una de las frases más ilustrativas de la ciudad de Zamora y su comunidad judía: "Hermosa provincia - escribió - la mejor en los confines del norte", comparándola con Jerusalén (
Abraham Gross, Iberian Jewry from Twilight to Dawn. The World of Rabbi Abraham Saba. Leiden, E.J. Brill, 1995, 6-7).    

Copia facsímil en el Museo Judío de París

sábado, 9 de agosto de 2025

Genealogía judaica: Apellidos encontrados en bibliografías, documentos de archivos y otras fuentes

Estos son apellidos judíos y algunos conversos de Zamora referidos en la bibliografía, documentos de archivo y otras fuentes entre 1195 y 1994. 

 
Se incluyen varios reportados por la inquisición en Tras Os Montes, Portugal, con residencia en Zamora. Agrego también nombres a los que la bibliografía se refieren como judío o judía, pero sin apellidos.

Abadías,  Abad de Aula, Abelaben, Abemiver, Abenamar,  Abenahypón (Benavente)Abenjamil (Toro),  Aben Baça (Baz, Abençali), Abenbazar (Fuentesaúco),  Abenamías, Aben Farax, Abenrrós, Aben Rubí, Abenzón, Abna,  Abohaf (o Aboab), Ámbar, Alashkar, Alba (o Alvo), Albino (Bragança), Abolfazcan (Castroverde de Campos), Alfón, Alonso,  Alvarez, Alua, Arama, Aven Sento, Bellamín (Villapando), Beny,  Berroy (Fermoselle), Bida,  Bueno, Cabeça (Villalpando), Cañizal, Campantón (también Canpanton, Qanpanton, Kanpanton), Cardero,  Carvajal (Bermillo de Sayago y Benavente), Catalán, Castro,  Colodre (Toro), Cominete, Comineto (Benavente), Conde, Chamorro,  Cedillo, Corcos, Cordero, Çaragoça,  Çalama, David (Toro), De la Fuente (Fuentesaúco), Estuñiga,  Fernández, Gambuayo, Garçia,  Gazapo, Gómez (Toro), Gonçalez, Habid, Ha-Leví (Toro), Jambrina (1994, Madrid), Lopes (Trancoso), Luna,  Manrique, Marcos (Villalpando),  Maldonado, Medina,  Méndez (Coimbra), Meir,  Milano,  Monzón (Alcañices), Musa,  Naci,  Melamed (después Nuñez Coronel),  Nuño de Fito, Oeb,  Orabuena (Fermoselle),  Ortuño (Bragança), Paz, Peres, Pex, Pordomingo (Sayago), Portuguesa,  Rico (Fuentesaúco), Rodríguez, Romi, Saba, Salón, San Román, Santa Ana, Valçina, Valencia,  Valensí, Venialuo,  Vida, Villalobos (Villalpando), Tornero,  Torralvo, Zamora (además de la ciudad también aparece referido a vecinos en Villalpando)

Nombres:  Abraham,  Acibuena (Toro), Ça (Issac), Jacob, Jamila, Jato, Joachim, Maese Pedro, Misol, Reyna,  Rodrigo, Salomón, Simuel, Urosol (Villalpando). 

Es evidente que varios de los linajes hebreos de la ciudad se originaron en las antiguas juderías andaluzas, probablemente desde la época de las repoblaciones del siglo XI cuando muchos judíos escapaban de las invasiones almorávides y almohades. Luego, a finales  del siglo XV, como ha escrito el profesor José Luis Lacave, es posible que muchos judíos se refugiaran en la región después de las expulsiones de Sevilla, Córdoba, Cadiz y Jaén en 1483.  

No quita, sin embargo, que igualmente se encuentre apellidos de larga data en el Reino de León como Alonso, García, Lopes, Perez, Villalobos y otros. 


Como se aprecia, dada su antigüedad, varios apellidos llevan la Ç que posteriormente evolucionó a Z o C.  Otros son reconocibles en su ortografía actual como Zuñiga. Unos pocos nunca cambiaron como Arama, Aboab, Habib, Luna o Saba y algunos son reconocidos apellidos conversos como Fernández, Nuñez Coronel, Pérez y Rodríguez.  

Aclaro que estos no son los únicos apellidos o nombres judíos en la ciudad y la provincia de Zamora,  aunque sí de los más antiguos en tanto son extraídos de archivos históricos. Otros investigadores se encuentran analizando los cambios y evoluciones de apellidos y nombres como formas de escapar a las persecuciones inquisitoriales. 

Aquí algunos de los nombres hebreos en asociación con los adoptados después de la conversión en 1492. Esta información es tomada de Martialay,Teresa,  “Conversos y atribución de identidades conversas en tiempos de la expulsión de los judíos de la diócesis de Zamora” en Amrán, Rica & Antonio Cortijo Ocaña, Eds, Minorías en la España medieval y moderna, siglos XVI - XVII, eHumanista, 2017, 33-46

Abraham de Valencia (Fernando de Valencia)
Abraham aben Rubí (Maestre Fadrique)
Jaco de Medina (Fernand Pérez)
Mosé Obadías (Fernando de Miranda)
Rabí Salomón (Tomás)
Ysaque aben Farax (Pedro Osorio)
Yuçe Melamed (Luis Núñez Coronel)
Reyna Corcos (Isabel Osorio)

Abraham Aben Baça (Juan de la Peña)

Estos nombres aparecen en el artículo sólo como conversos.

Clara (esposa de Tomás)
Isabel Fernández (viuda de Simuel of Ámbar) y sus hijas
Martín Alonso (dos personas con el mismo nombre)
Fernand Gómez, su esposa e hijos
Manuel Pérez
Isabel Fernández (viuda de Simuel Gambuayo) y sus hijos
Alonso de Zamora
Juan de Zamora
Juan de Valencia
Maese Pedro

Testimonios materiales de la salida a Portugal en 1492

En 1493, los reyes pidieron a Isabel Osorio, esposa de Luis Núñez Coronel1, que retornara los objetos entregados a ella por el Rabino Efraín de Burgos a su paso por Zamora camino de Portugal de los que previamente había informado:  

El Rey E La Reina. Luis Núñez Coronel, vecino de Zamora. Nos vos mandamos que todo el dinero é oro é plata é otras joyas é cosas que Rabi Frain judío, vecino de Burgos, dejo en poder de Doña Isabel Osorio, vuestra mujer, según quella lo manifestí a Juan de Soria e mas los 4,850 ducados que quedaste deviendo a un judío de unas casas que del comprasteis, lo vedes y entreguedes luego todo sin falta alguna al dicho Bernaldino de Lerna. 
De Barcelona a XXIII días de Mayo de XCIII años. Yo el Rey. Yo la Reina

un joyal de plata dorado

veynte é quatuor gs de  oro pequeños 
tres gs de oro morisco

dos hilos de aljófar

vn mondadientes   de oro 
vna jarra de plata

tres guarniciones de plata de  texillos con doze tachones 
vna cobertura de alto holera   de  oro

vna suelta sabadas, que  pesa vn marco de plata 
vn corazoncillo de oro

vna caja de tahalí

veynte é cinque  ducados 
tres frutos é medio

vn mantillo do cotay

dos emboltorios y tres cabezones de oro de camisa y otras menudencias. 



Christopher Columbus, and the participaction of the Jews in Spanish and Portuguese Discoveries, by Dr. M. Kayserling, New York, Longmans, Green and Co., 1894, 168


Notas
1- El rabino Yuçef Melamed se había marchado de Zamora en julio de 1492; volvió para convertirse y adoptó el nombre de Luis Núñez Coronel; estaba casado con Isabel de Osorio. Su actividad pública, financiera y económica se desarrolló por todo el ámbito castellano y sus relaciones sociales y familiares fueron del más nivel y con los personajes más destacados de la época, un familiar suyo fue Íñigo López Coronel, recaudador de Segovia y contador mayor del príncipe don Juan (RGS, LEG, 149605, 189). En 1491 fue arrendador de las rentas reales de Carrión y así al corregidor de Burgos se le pide: “…que tome en el estado en que se encontraren los pleitos que en dicha ciudad dejó pendientes Luis Núñez Coronel, recaudador de rentas, vecino de Zamora, cuando en el mes de julio de 1492 hubo de marchar de aquella ciudad para convertirse a nuestra fe con su mujer…” (RGS, LEG, 149302, 132). Fue recaudador mayor de las alcabalas de Zamora, arrendador de las rentas del Monasterio de Moreruela, de la Orden del Cister, con todas sus posesiones y de algunos Concejos y también de particulares. En 1498 él los de- manda porque le debían ciertas cantidades por estas rentas: “Compulsoria para que los escribanos de los lugares de la Moreruela den a Luis Núñez Coronel, vecino de Zamora, las escrituras de contratos por las que algunas personas le debían cantidades correspondientes a las rentas que aquel tenía arrendadas del Cardenal de España en los referidos lugares y si alguna razón tenía para no entregárselas, que las expongan ante el Condestable y el Concejo” (RGS, LEG, 149808, 243). En 1495 también era recaudador de las rentas de Toledo y Juan de Oviedo era su hacedor (Nota de la investigadora María Antonia Muriel Sastre)


Cruces conversas: el caso de la Ermita de Santa Cruz en Fermoselle

                                             
         
 Fermoselle, judíos por los cuatro costados, 
       si no lo quieres creer, 
       en la puerta de la iglesia lo verás pintado

                                                  
                                                                       Dicho fermosellano

La presencia de la Inquisición propició en estas regiones alejadas de los centros urbanos, de tradición labriega y artesanal, con una topografía abrupta y montañosa, el surgimiento de creencias sincréticas que, hacia afuera, presentaban un catolicismo nominal, pero al interior de las prácticas hogareñas mantuvieron fija la Ley de Moisés a través del cumplimento de festividades del calendario hebreo, en particular el Shabbat y Yom Kippur, la creación de mártires fuera del santoral católico, como San Moisés o Santa Esther y algunos platos como las aleiras de pollo o de ternera; con el tiempo, sólo quedo la memoria de un judaísmo que Emilio Fonseca, basándose en el estudios de las llamadas cruces de conversos en La Raya, llama rural (Fonseca, 2022).

 

Las cruces conversas habría que comprenderlas dentro de esta religiosidad popular de tipo apotropaico, es decir, de protección de espacios privados y público como casas, iglesias, hospitales, y en general lugares de relevancia para una comunidad determinada. En este caso, se trata de marcas cruciformes que aparecen en algunas de las fachadas de casas fermosellanas que la tradición oral del pueblo atribuye a domicilios de conversos. Según Julia Sendim, especialista de Casa Parque, ella misma tiene documentadas más de cien, pero hasta ahora no hay ningún estudio formal que las analice, emitiendo un criterio arqueológico o antropológico sobre ellas*. 


 


Las cruces conversas son típicas a ambos lados de La Raya y según Víctor Fernández y Miguel Leal (91) y Mario Osorio (163), en el caso de la Beira Interior, se encuentran en poblaciones donde hubo tanto cristianos viejos como nuevos, por lo que afirmar que estas figuras tienen un origen exclusivamente cripto-judío necesitaría de más investigación documental que conecte estos espacios con personas judías o conversas concretas (Osorio 166). Por su parte, el arquitecto Emilio Fonseca, a partir de los trabajos de la profesora Carmen Balesteros, no tiene duda de la relación de estas cruces, y otras decoraciones peculiares, rebajes en las jambas de las puertas y, aunque más tardías, claras simbologías cristianas en residencias en las antiguas juderías, con antepasados judaicos (223-227).  

 

En el caso de Fermoselle, sin embargo, existe un ejemplo clarísimo de cruz conversa en la ermita de Santa Cruz; como se puede apreciar, en la base existen doce piedras, algunas borradas, pero todavía se perciben sus huellas, representando a las tribus de Israel, y arriba una Menorá o candelabro de siete brazos, coronado con letras hebreas, escribiendo תךתי (Dios).  

Bibliografía referida: 

Fernández, Víctor, y Miguel Leal, “Marcas cruciformes de Aguiar da Beira”, en Actas das Jornadas do patrimonio judaico da Beira interior, Trancoso e Belmonte, 2008, pp. 91-99

Fonseca Moretón, Emilio, "Vivienda de judíos y conversos en La Raya de Castilla y León" en Jambrina, Jesús y Alfredo Alonso, Zamora en el mapa de Sefarad, Zamora, Centro Campantón, 2022, pp. 209 - 230.


Osorio, Mario, “Sobre as marcas cruceiformes do Concelho do Sabugal”, en Judeus, Juderias e Cristaos-Novos na Beira Interior, coord. ed. António Saraiva, Alcina Cameijo ; textos Adriano Vasco Rodrigues... [et al.]. - Guarda: Agência para a Promoção da Guarda, 2014, pp. 157-235

 

Pignatelli, Marina, Cadernos de Oraçoes cripto-judaicas e notas etnográficas dos judeus cristaos-novos de Bragança, Etnográfica Press, Lisboa, 2022

*Fragmento tomado de: Jambrina Pérez, Jesús, "Estudios y observaciones sobre los judíos de Fermoselle y sus descendientes", en  Navarro Zamora, Almudena y Ana Belén López Tárraga (Ed), Fermoselle, la villa del vino. Una apróximación histórica. geográfica y cultural a su mundo vitivinícola, Ediciones Universidad de Salamanca, 2025, pp. 152.